Las líneas que definen
el reflejo de mi forma en el espejo
son narrativas inválidas
incorrectas
no se amoldan
¡Así que basta!
Aleja tu dedo pulgar de mis hombros descubiertos
que son un par de maracas besando al sol
Exonera mi piel marrón de trópico sur.
Hoy abdico del mapa universal,
pues mi geografía es mestiza lo suficiente.
¡Basta!
Grito ruborizada por la presión de tu forma
en medio de mis dos ojos,
cuencas rasgadas de un mundo otro
que desconoces porque anulas con ese maldito dedo,
perfectamente blanco
Libera mi lengua
que quiero alzar vuelo en las palabras que apresas
Reclamo la memoria soterrada
en el asfalto gris de tus ciudades
Soy un cuerpo salvaje
Caminante que no se ajusta
Devuelve la libertad de mis pies
porque soy mujer de montaña alta
de yuca tierna y maíz morocho
Andariega de sierras y mares negros.
¡Basta!
Mi voz es manantial de todas las sangres.
Un cuerpo cósmico de todas las razas
una existencia subversiva
Fugitiva de todo patrón.
Una mujer del fin de este mundo
Mundo que no me ve.
ANDREA RUIZ é arte-educadora, tradutora e integra o coletivo artístico Sustrato Artesanal. Escreve, desenha, pesquisa e materna com rebeldia. Defensora da vida em todas as suas formas, organiza-se pelo cuidado do vivo e pela revitalização da memória biocultural. Nascida na Colômbia, formou-se em Mediação Cultural e é mestre em Estudos Latino-americanos pela UNILA, Brasil. Feminista, ambientalista, nômade e mestiça, acredita no poder transformador das artes, na memória das hyká e na força do pyky. (Para o pensamento do povo indígena Muisca, originário da região andina colombiana, as hyká são consideradas as pedras-avós da vida, portadoras de saberes e histórias que é preciso aprender a escutar. Já o pyky significa coração ou vontade, a essência).